jueves, 5 de octubre de 2017

CURA PARA EL ALMA


ENVIADO POR CARMEN LUZON  
*** El día más bello... HOY.
*** La cosa más fácil...EQUIVOCARSE.
*** El mayor obstáculo...EL MIEDO.
*** EL mayor error...EL ABANDONO.
*** La raíz de todos los males...EL EGOISMO.
*** La más grande de las virtudes...LA HUMILDAD.
*** La distracción más bella...EL TRABAJO.
*** La peor derrota...EL DESÁNIMO.
*** Los mejores profesores...LOS NIÑOS.
*** La primera necesidad...COMUNICARSE.
*** El mayor de los misterios...LA MUERTE.
*** El peor defecto...EL MAL HUMOR.
*** El peor sentimiento...EL RENCOR.
*** EL mejor regalo...EL PERDÓN.
*** Lo más imprescindible...EL HOGAR.
*** La sensación más agradable...LA PAZ INTERIOR.
*** La protección más efectiva...LA SONRISA.
*** El mejor remedio...EL OPTIMISMO.
*** La fuerza más potente del mundo...LA FE.
*** Las personas más necesarias...LOS PADRES.
*** La más bella de todas las cosas...EL AMOR.


La inteligencia sin AMOR nos hace PERVERSOS.
La justicia sin AMOR nos hace IMPLACABLES.
La diplomacia sin AMOR, nos hace HIPÓCRITAS.
EL éxito sin AMOR, nos hace ARROGANTES.
La riqueza sin AMOR, nos hace AVAROS.
La pobreza sin AMOR, nos hace ORGULLOSOS.
La belleza sin AMOR, nos hace RIDÍCULOS.
La autoridad sin AMOR, nos hace TIRANOS.
El trabajo sin AMOR, nos hace ESCLAVOS.
La simplicidad sin AMOR, nos quita VALOR.
La oración sin AMOR, nos hace INTROVERTIDOS.
La fe sin AMOR, nos hace FANÁTICOS.
La cruz sin AMOR, se nos convierte en TORTURA.
Y LA VIDA SI AMOR...NO TIENE SENTIDO.
 
Autor desconocido

RELACIONES ÁLMICAS


ENVIADO POR GUILLERMO CUMMING
 En la vida y a lo largo de nuestra existencia se dan numerosos-procesos evolutivos, unos conscientes y otros inconscientes, todo depende de nuestro estado de consciencia.
Uno de estos procesos  es el reencuentro de almas, que nada tiene que ver con lo que conocemos de almas gemelas, sino que se trata de la conexión entre dos almas que en un pasado cercano o lejano ya estuvieron unidas, y que de nuevo el Universo necesita que así sea, para dar el salto final a éstas o a una de ellas, así como para implantar en la vida  las semillas de luz y esperanza para el bien de la humanidad, procedentes éstas de la unión y amor entre ambas almas; no hay otra forma de que esto sea posible.
Se trata de una fuerte conexión de Ser a Ser, de Alma a Alma, de Corazón a Corazón, y la mejor manera de prepararnos para ello, es tener consciencia universal, dejarte fluir con confianza, y sobre todo cuando una de las dos almas está más dormida, pues es el confiar en la otra y dejarte guiar por ese "Ser especial" que ha llegado a tu vida.
Normalmente, casi siempre se dan estos casos, en los que una  de las dos almas está más dormida y necesita de la otra para terminar de despertar, y así comenzar las dos juntas con su  misión universal, que les fue otorgada antes de su venida a esta vida, y con la que ambos se comprometieron   como seres de luz con cuerpo físico por el bien de la humanidad.
Estas relaciones álmicas son excelentes, son grandes regalos  del universo, son relaciones en las que ambas partes se unifican para formar un solo Ser, aunque eso sí, sin perder libertad, ni individualidad.Estas relaciones hacen despertar todos nuestros sentidos, nos ayudan a despertar y reconocer nuestras capacidades y cualidades innatas. Nos ayudan a ser dueños de nuestra vida, y de nuestra verdadera identidad. Somos responsables de nuestra felicidad. Nos colman de amor y bienaventuranzas.
Son relaciones muy especiales, que aunque al principio cuesten  un poco, por todo el proceso alquímico interno que se produce entre ambas almas, desde el momento que se reencuentran y se unen. Y que a veces, ninguna de las dos son conscientes de ello, pero que pasado este tiempo alquímico, aparece el equilibrio, la armonía,  la plenitud, la belleza, la perfección, y la “iluminación”.
Hay veces que estas relaciones no se dan, por motivos personales -o familiares, ya que nos dejamos arrastrar más por la opinión de  los familiares, que actúan muchas veces de forma egoísta. Y otras veces, por nuestra mente y emociones, que nos hace dudar, desconfiar ante la belleza y el amor correspondido. Nos pone en
un estado de comodidad y pasividad, y se va dejando pasar el tiempo, mientras en el otro plano, están esperando nuestra actuación para el bien universal.
El universo, como siempre, respeta la opinión que tomemos  y no fuerza situaciones, pues se guía por la ley del libre albedrío. Esperará pacientemente durante toda la vida,  incluso hasta otra ocasión, en que pueda repetirse este  reencuentro, si en este no se da.
Estas relaciones álmicas son unos mágicos espejos en el que  uno puede verse en el otro, siendo esta una visión interior de nuestra propia sabiduría, espiritualidad y evolución, y donde podemos ver todas nuestras cualidades, incluso aquellas ocultas  y olvidadas por desprecio o desvaloración propia, o de terceras personas. También podemos ver nuestras luces y sombras  (si es que se ha adquirido alguna al coger un cuerpo físico),
para seguir perfeccionándonos con la ayuda del otro.
Estas relaciones pasan por un proceso que lleva su tiempo,  debido a la alquimia interior que se desarrolla en ellas,  para poder reconocerse ambas almas mutuamente. El fundamento de estas relaciones es estar presente y consciente para sí mismo y para el otro, por lo que a través de la meditación, nos conectamos con lo más profundo de nuestro Ser y del otro, y a su vez, con lo más sutil y amoroso del Universo, alimentándonos desde el interior.
Cada uno tiene su camino en la vida y cumple su misión, aunque ambos se acompañen en el recorrido, ya que el objetivo es el mismo, y uno complementa al otro, pero cada uno actuando desde sí. Ambos se encuentran conectados con la esencia y magia de la vida. Ambos están inmersos en la plenitud y el bienestar. Ambos están llenos de amor y respeto. Y ambos participan de un mismo objetivo, que es el que ha sido trazado por el Universo para ellos, de forma especial, y que nadie más puede cumplirlo, tan sólo ellos, unidos en amor.
En ambos, tras la fusión alquímica, comienza un gran despertar interior.Una magnífica evolución personal, despierta todo el potencial de sabiduría guardado en el interior. Se desarrolla la creatividad, porque así es la vida. Hay compromiso entre ambos,  y entre ambos con la vida, la espiritualidad, con la existencia de todo y todos, incluso de los planos superiores.
Son estas relaciones en las que reina la intimidad, sinceridad, verdad, complicidad, transparencia, respeto, y comunicación, siendo ésta muy importante - ya que el alma va a nutrirse de la comunicación que haya entre ambas partes, incluso de la comunicación silenciosa, de la mirada o de un abrazo.
Estas comunicaciones son para ayudarnos a seguir mejorando y evolucionando, por lo que también hay que expresar con consciencia aquellos aspectos negativos a trabajar, para que con  la ayuda de la otra parte, y de la alquimia divina, sea todo ello transformado en el opuesto de forma positiva, es decir,  expresar los propios temores, dudas, miedos, traumas, dolor, necesidades, deseos, pensamientos, fantasías, etc.
Este hecho de “desnudarse” desde el corazón, hará sacar del interior residuos, que puede que lleven mucho tiempo ahí  y que ya es hora de eliminar. Hará también derribar barreras negativas, impuestas por nosotros mismos, como mecanismo de defensa ante el ataque e incomprensión de los demás. En definitiva, todo esto nos ayudará a conectar con nuestra propia autenticidad.
Además de la alquimia de las almas, también hay una alquimia  de la propia relación, ya que en dicha integración-fusión de  ambas personas, nace una co-evolución, y esta desarrolla la  semilla de la “iluminación”, que germinará el matrimonio  alquímico en el que seguirán con plena consciencia su camino  de conocimiento, exploración, transformación y  descubrimiento del otro. Un vínculo éste, que se renueva constantemente, ya que de él, sin hacer nada más, están  ayudando a la humanidad, a través de toda esa luz-energía-información que se expande en forma de ondas por el espacio, y que llega a todo y a todos, en cualquier parte del Universo.
Estas relaciones álmicas están basadas en la amistad, amor, confianza, admiración, sencillez, sinceridad, verdad y vínculo por el bien común.  En toda relación, ya sea álmica o no lo sea, debe de haber una valoración
recíproca, confianza en el otro, y comunicación, mucha comunicación. El dar con una relación álmica es un gran regalo, pero también lo son todas las demás relaciones en las que se dan cualidades positivas y reina la felicidad.

Autor:Angel Pavón-

EL PERDÓN EL CAMINO ANGELICAL HACIA LA SANACIÓN

La base de toda curación es el perdón: la eliminación por decisión propia, de la ira y la rabia provocadas por las heridas que nos han causado personas o sucesos y el daño que nos hemos hecho a nosotros mismos. Siempre que hay la necesidad de curar, existe la necesidad de perdonar. El perdón es el “camino angélico” que nos conduce a la sanación.


A lo largo de nuestras vidas en este mundo, todos padecemos el daño que nos causan otras personas y también hacemos daño a los demás. Muchas veces actuamos sin piedad y pronunciamos palabras que hieren a los demás, o lo que es lo mismo, dejamos de decir palabras cariñosas cuando deberíamos, o vemos que alguien nos necesitaba y le damos la espalda. No importa el nombre que le demos a estos sucesos (error, karma o pecado): todos causan heridas espirituales que pueden separarnos de los demás y de nuestra propia alma.

Es una situación terrible. Provenimos de Dios, que es Uno, que no sólo es omnipotente sino también inmanente, es la unidad que impregna toda la creación, que rebosa sabiduría y amor creativo, ¿y qué es lo primero que hacemos cuando somos conscientes de nosotros mismos? Creamos ruptura, alienación y separación. Y lo que todavía es peor: aceptamos esto como una forma de vida. Estamos tan acostumbrados a que nos hagan daño y a hacer daño a los demás y seguir como si no hubiera pasado nada, que ni siquiera nos damos cuenta de la importancia de la sanación que necesitamos. Nos sentimos demasiado heridos para preocuparnos por ello.

Nuestros Ángeles consideran que esta situación es intolerable. Ellos son mensajeros perfectos, perfectos transmisores del amor y la gracia de Dios. No pecan ni hieren a ninguna criatura; en su sociedad no existen las divisiones. Lo único que desean es que el amor, la armonía y la perfecta paz de Dios habiten en nosotros, porque estas cualidades forman parte de ellos. Odian vernos aislados de nosotros mismos y de los demás. Saben que es antinatural.

Por este motivo, los Ángeles están dispuestos a ayudarnos en cualquier momento para que seamos capaces de perdonar a los demás y comprender la necesidad de pedir perdón cuando hemos herido a otra persona. Siempre que perdonamos o pedimos perdón, los Ángeles están junto a nosotros y nos ofrecen su amor y su apoyo.

El perdón y la curación son inseparables. El perdón, tanto si lo damos como si lo recibimos, es lo que inicia el proceso que nos cura estas terribles heridas. Es la medicina más poderosa que existe, porque detiene la infección que las heridas pueden causar y prepara el terreno para que el amor las sustituya a través de la reconciliación.

El perdón no es una emoción, un sentimiento de benevolencia o compasión. Se puede describir como un acto voluntario mediante el cual decidimos eliminar una herida. Decidir perdonar algo que nos ha hecho daño no significa tolerarlo ni quitarle importancia. Significa que hemos decidido no retener la herida, no llevarla en nuestro corazón y no utilizarle en contra del individuo que la causó.

Ser capaz de tomar una decisión así ya es una forma de curarse, porque evita que una herida se infecte más. Y cuando el perdón abre las puertas a la paz de la reconciliación, entonces el amor también puede entrar y eliminar cualquier rencor, incluso el más antiguo e intenso. En la mayoría de los casos, nuestro problema es que nos sentimos tan heridos, que pensamos que podemos vivir con el rencor y no nos esforzamos por conseguir la reconciliación, que es lo único que aliviará nuestro dolor.

La manera más sencilla de perdonar es cuando alguien pide ser perdonado. Pero también somos capaces de perdonar aunque la persona que nos haya herido no quiera o no pueda pedirlo, porque el perdón depende de nuestra voluntad y proviene de la comprensión, el conocimiento y la conciencia.

El perdón no siempre es algo instantáneo, por supuesto. A veces se necesita mucho tiempo para perdonar. A veces se necesita toda una vida. Antes de tomar la decisión de perdonas conscientemente, tenemos que crecer en comprensión e iluminación, y a menudo tenemos que reafirmar varias veces nuestra decisión antes de que los sentimientos heridos aparezcan de nuevo.

A veces se necesita más que toda una vida para perdonar. Parecería que la noción católica de “purgatorio” es precisamente eso: una casa de sanación después de abandonar este mundo, una escuela para aprender lo que todavía tenemos que aprender y que deberíamos haber aprendido mientras estábamos en la tierra.

Si aceptamos el hecho de que somos hijos de Dios, debemos comprometernos totalmente a vivir una vida gobernada por el amor, que sea digna de nuestro Creador. No sólo tenemos que esforzarnos por estar en paz con nosotros mismos y con los demás, sino que también debemos trabajar para perdonar a todos aquellos que nos hayan herido u ofendido. No debemos hacer concesiones con las heridas mortales. No tenemos derecho a pensar que podemos vivir con una herida. Debemos esforzarnos para curarlas, porque fuimos creados para alcanzar la plenitud.

Esto significa que cuando el amor no está presente en nuestros actos, cuando hacemos algo que hiere a otras personas, debemos pedirles perdón. No importa cuál fuera nuestra intención; si hacemos daño a alguien, aunque sea involuntariamente, necesitamos pedirle perdón.

En una ocasión, San Pedro le preguntó a Jesús cuántas veces tenía que perdonar a alguien, y Jesús respondió que setenta veces siete. Con estas palabras quería explicar que no existen límites para el perdón.

El perdón no es simplemente una cuestión ente dos individuos; Dios también tiene mucho que ver con ello. Cuando hemos hecho daño a alguien, a nosotros mismos o incluso a nuestro entonces, también debemos pedir perdón a Dios. Dios creó un bello y perfecto orden en el mundo. Siempre que rompemos esta armonía creando división y separación, sin respetar el plan divino, debemos pedir a Dios que nos perdone, y no sólo eso, sino también que nos ilumine y nos conceda una mayor capacidad de comprensión para poder crecer y reparar el daño que hayamos causado.

Dios, cuya compasión es infinita, siempre se apiadará de nosotros y nos perdonará, y además nos concederá la sabiduría y la gracia que necesitamos para mejorar nuestras vidas.
Con frecuencia los Ángeles actúan como mediadores: nos hacen llegar estos dones que Dios nos concede e intentan ayudarnos para que los utilicemos correctamente. Los Ángeles viven de acuerdo con el amor y la luz de Dios de forma muy diferente a nosotros, al menos mientras estamos en este mundo. Todo lo que hacen está en armonía con el plan divino.

A veces el mayor obstáculo que nos impide alcanzar la curación es nuestra incapacidad de perdonar nuestras propias faltas, incluso cuando nuestra fe nos dice que Dios nos ha perdonado, y las demás personas implicadas también nos han ofrecido su perdón. Si no podemos perdonarnos a nosotros mismos, es por culpa de nuestro amor propio, ya sea por exceso o por defecto. A veces nos vemos tan despreciables que no somos capaces de convencernos de que merecemos ser perdonados por algún error que hemos cometido. No nos amamos ni nos consideramos dignos de ser amados.

Fuente Del Curso de Ángeles que dicto
Amorosamente
María Elena Syro P.

BENDICIÓN CELTA




Que el camino salga a tu encuentro.

Que vivas por el tiempo que tú quieras y que siempre quieras vivir plenamente.

Recuerda siempre olvidar las cosas que te entristecieron.

Pero nunca te olvides de recordar las cosas que te alegraron.

Recuerda siempre olvidar a los amigos que resultaron falsos.

Pero nunca olvides recordar a aquellos que permanecieron contigo.

Recuerda siempre olvidar los problemas que ya pasaron.

Pero nunca olvides recordar las bendiciones de cada día.

Que el día más triste de tu futuro no sea peor que el día más feliz de tu pasado.

Que nunca se te venga el techo encima, y si fuera así, que los amigos reunidos debajo de él, nunca se vayan

Que siempre tengas palabras cálidas en un frío anochecer, una luna llena en una noche oscura y que el camino siempre se abra a tu puerta.

Que vivas cien años, con un año extra para arrepentirte!

Que tus vecinos te respeten ,los problemas te abandonen, los ángeles te protejan, y que el cielo te acoja.

Que la buena suerte te persiga y cada día
y cada noche tengas muros contra el viento, un techo para la lluvia, bebidas junto a la fogata, risas para consolarte, aquéllos a quienes amas cerca de ti, y todo lo que tu corazón desee!

Que no conozcas nada más que la felicidad.

Desde este día en adelante, Dios te conceda muchos años de vida; de seguro Él sabe que la Tierra no tiene suficientes ángeles.

No es tu aptitud, sino tu actitud, lo que determina tu altitud.

Firmado: luz

Publicado por luzysolyluna

10 PREOCUPANTES HÁBITOS DE LAS PERSONAS CRÓNICAMENTE INFELICES.

 


La felicidad puede presentarse de tantas formas que resulta muy difícil de definir. La infelicidad, en cambio, es fácilmente identificable: sabes lo que es en cuanto te topas con ella y, cuando se apodera de ti, te das cuenta.
.
Perjudica a todos los que te rodean, como si fueran fumadores pasivos. La famosa investigación Terman Study de Stanford (Estados Unidos) hizo un seguimiento a varios individuos durante ocho décadas y llegó a la conclusión de que rodearse de gente infeliz acarrea una mala salud y una esperanza de vida más corta.
.
La felicidad no tiene tanto que ver con las circunstancias de la vida como pueda parecer. Según un estudio llevado a cabo en la Universidad estadounidense de Illinois, las personas que ganan más dinero (más de 9 millones de euros anuales) son sólo un poco más felices que sus propios trabajadores.
.
Las circunstancias personales no tienen nada que ver con la felicidad porque la controla uno mismo, es el producto de los hábitos y la perspectiva desde la que se concibe la vida. Un grupo de psicólogos de la Universidad de California que se dedica a investigar la felicidad ha descubierto que la genética y las circunstancias personales sólo son responsables de un 50% de la felicidad de una persona. El resto es cosa suya.
"La Constitución sólo garantiza el derecho a la búsqueda de la felicidad, pero tienes que conseguirla tú mismo". - Benjamin Franklin
-
Hábitos de personas infelices:
.
Cuando la gente no es feliz, es muy difícil estar y trabajar con ellos. La infelicidad ahuyenta a los demás y crea un círculo vicioso que te impide conseguir todo lo que eres capaz de hacer.
.
Es algo que puede llegar sin avisar. La felicidad, en gran parte, depende de los hábitos (de pensamiento y de acción), por lo que es aconsejable vigilarlos para asegurarse de que no nos hacen caer en la infelicidad.
.
Ciertos hábitos tienden a empujarnos más a la infelicidad que otros. Hay que prestar atención y saber identificar los 10 hábitos siguientes:
.
Esperar al futuro. Pensar para uno mismo "seré feliz cuando..." es uno de los hábitos de infelicidad en los que es más fácil caer. Da igual el final de la frase (un ascenso, un aumento o una nueva relación sentimental) porque hace mucho hincapié en las circunstancias, y la mejoría de las circunstancias no se traduce automáticamente en felicidad. No hay que pasar el tiempo esperando a que pase algo que está comprobado que no afectará a tu estado de ánimo. En vez de eso, hay que centrarse en ser feliz en el presente porque no hay garantías de un futuro.
.
Pasar mucho tiempo y esfuerzo adquiriendo cosas. Las personas que viven en extrema pobreza experimentan un incremento de la felicidad cuando su situación financiera mejora, pero este incremento se detiene una vez que se superan unos ingresos anuales de 18.000 euros. Hay una gran cantidad de investigaciones al respecto que demuestran que los objetos materiales no dan la felicidad. Cuando uno se acostumbra a perseguir cosas es probable que acabe siendo infeliz porque, además de la desilusión que se experimenta tras conseguirlas, se cae en la cuenta de que se han ganado a expensas de las cosas que de verdad pueden hacer feliz a una persona: los amigos, la familia y las aficiones.
.
Quedarse en casa. Cuando no te sientes feliz, resulta tentador evitar estar con otras personas. Se trata de un grave error, porque socializar, aunque no se disfrute, mejora el estado de ánimo. Todos tenemos días en los que nos gustaría quedarnos en la cama y no hablar con nadie, pero hay que entender que actuar así de forma habitual puede acabar destrozando tu estado de ánimo. Si somos capaces de identificar cuándo la infelicidad nos está haciendo ser antisociales y nos obligamos a salir y a relacionarnos, notaremos la diferencia inmediatamente.
.
Caer en el victimismo. Las personas infelices tienden a pensar que la vida es difícil y está fuera de su control. En otras palabras, "la vida me va a dar palos y no puedo hacer nada para impedirlo". El problema está en que, con esa filosofía que fomenta la sensación de impotencia, es menos probable que las personas infelices intenten hacer algo para mejorar su situación. Aunque todo el mundo tenga derecho a sentirse deprimido de vez en cuando, es importante saber cuándo estás dejando que afecte a tu forma de ver la vida. No eres la única persona a la que le pasan cosas malas y eres capaz de controlar tu futuro siempre y cuando estés dispuesto a actuar.
.
Caer en el pesimismo. Nada alimenta más a la infelicidad que el pesimismo. El problema de tener una actitud pesimista es que, además de afectar a tu estado de ánimo, se convierte en una profecía: si esperas que pasen cosas malas, lo más probable es que ocurran. Es difícil deshacerse de los pensamientos pesimistas si no te das cuenta de lo ilógicos que son. Oblígate a centrarte en los hechos y comprobarás que las cosas no van tan mal como crees.
.
Quejarse. El problema no es la actitud que lo precede, quejarse también es un problema. Es un comportamiento de autorrefuerzo. Al hablar constantemente sobre lo mal que van las cosas -o al pensarlo-, se reafirman las convicciones negativas. Hablar de las cosas que te molestan puede ayudarte a sentirte mejor, pero existe una delgada línea entre quejarse de manera terapéutica y quejarse para fomentar la infelicidad. Además de hacerte infeliz, quejarse ahuyenta a los demás.
.
Exagerar. A todo el mundo le pasan cosas malas. La diferencia reside en que las personas felices las ven tal y como son -una decepción momentánea- y las personas infelices consideran que cualquier cosa negativa es una prueba más de que la vida las está castigando. Alguien feliz puede disgustarse si tiene un pequeño accidente de coche de camino al trabajo, pero no perderá la perspectiva: "¡Qué lío! Aunque podría haber sido peor". En cambio, alguien infeliz lo utilizará como prueba de que su día, su mes o incluso su vida entera están destinados al fracaso.
Dar la espalda a los problemas. Las personas felices se responsabilizan de sus acciones: cuando cometen un error, lo asumen. Sin embargo, las personas infelices conciben los errores y los problemas como una amenaza, así que intentan ocultarlos. Y los problemas suelen crecer si se ignoran. Cuanto más tiempo se pasa sin hacer nada, mayor es la sensación de que es imposible resolverlo, por lo que se volvería a caer en el victimismo.
.
No mejorar. Como las personas infelices son pesimistas y sienten que no controlan su vida, tienden a sentarse a esperar a que la vida pase. En vez de ponerse metas, aprender y mejorar, lo único que hacen es vagar y preguntarse por qué las cosas no cambian.
.
Mantenerse a la moda. La envidia y los celos son incompatibles con la felicidad, por lo que si te comparas constantemente con los demás, ha llegado el momento de parar. En una investigación, la mayoría de los individuos afirmaron que no tendrían ningún problema con ganar menos dinero si a todo el mundo le pasara lo mismo. Hay que tener cuidado con este tipo de ideas, porque pensar de esta manera no hace feliz a nadie. De hecho, lo más probable es que tenga el efecto contrario.
.
En resumen:
.
Cambiar tus hábitos para ser feliz es una de las mejores cosas que puedes hacer por ti mismo. Pero también merece la pena por otra razón: coger las riendas de tu propia felicidad hace que los que te rodean sean más felices.
.
¿Qué haces para ser feliz? Comparte tu opinión en los comentarios porque yo aprendo de vosotros igual que vosotros de mí.
-
Este post fue publicado originalmente en la edición estadounidense de 'The Huffington Post' y ha sido traducido del inglés por Irene de Andrés Armenteros.
.